lunes, 19 de mayo de 2008

EXPOSICIÓN AUDIOVISUAL ITINERANTE: "LOS HIJOS NEGADOS" DE LÁZARO BALDÉS

LA EXPOSICIÓN ITINERANTE "LOS HIJOS NEGADOS" DE LÁZARO BALDÉS, que se inauguró el pasado viernes en la semana cultural de del Distrito 6 de LA CRUZ DE HUMILLADERO DE MÁLAGA, estará expuesta a lo largo de los siguientes meses en distintos puntos de la provincia de Málaga. En breve sabremos lugares y fechas.


Felicidades Lázaro por tu excelente trabajo.

domingo, 18 de mayo de 2008

Convocatoria para la asamblea constituyente de la nueva plataforma europea por los derechso de la infancia.

Asamblea Constituyente: Sábado, 24 de mayo de 2008 a las 16.00 horas, en Valencia (el lugar exacto se comunicará en los próximos días).

Estimadas/os compañeras/os,Os invitamos a participar en la asamblea constituyente de una nueva macroestructura dentro de nuestra lucha por los Derechos de la Infancia y por la Igualdad de Derechos entre los progenitores separados/divorciados.La nueva Plataforma Europea será la organización sucesora de La Plataforma por la Igualdad y la Custodia Compartida que hasta la fecha mantenía un perfil puramente interautonómico aglutinando exclusivamente a asociaciones y federaciones del ámbito nacional español.Sin embargo, dicho planteamiento se ha visto superado por el surgimiento y la consolidación paulatina de la Confederación Estatal de Asociaciones de Madres y Padres Separados que, en la actualidad, integra de forma cada vez más representativa a las diferentes federaciones autonómicas de España y demás asociaciones y agrupaciones que se han adherido a ella.
En la actualidad, La Confederación Estatal, presidida por Justo Sáenz, ya juega un papel integrador significativo dentro de nuestro colectivo a nivel nacional. Efectivamente, dicha macroestructura se caracteriza por su papel dialogante y cooperativo con los diferentes partidos políticos y con las autoridades autonómicas y estatales.
La Plataforma Europea por los Derechos de la Infancia, si bien considera que el rol de La Confederación Estatal es de suma importancia estratégica, surge a su vez a raíz de una doble inquietud: la necesidad imperiosa de organizar y financiar una campaña de accionismo permanente y mediáticamente llamativo, según el modelo de otras organizaciones internacionales como Greenpecae y Amnesty International, por un lado, y, por otro, la convicción de que nuestra lucha reivindicativa podrá adquirir mayor peso y eficacia trascendiendo las fronteras nacionales de un mero país. Múltiples acciones paneuropeas, como por ejemplo en la actualidad la de Sabine Van Der Elst ante el Parlamento Europeo, son la prueba más evidente de esta nueva y prometedora evolución.La Plataforma Europea por los Derechos de la Infancia, en un principio, no será una organización jurídicamente formalizada, sino una macroestructura flexible, dinámica y sin jerarquías establecidas, contando con células de activistas, grupos de trabajo y tres portavoces electos en cada país que se adhiera a ella. Estará formada por integrantes voluntarios para las diferentes labores (envío de notas de prensa y comunicados, acciones reivindicativas a realizar dentro y fuera de España, organización interna y coordinación con otras entidades involucradas en esta lucha).Su epicentro será España, por lo cual nuestras reivindicaciones más acuciantes no podrán ser otras que las siguientes:1.- Derecho primordial de los/as hijos/as de progenitores separados/divorciados a seguir teniendo por IGUAL tanto a la figura materna como paterna en su vida cotidiana y en su educación y formación de su personalidad e identidad cultural.2.- Cambio profundo de la legislación actual respecto a La Violencia Doméstica. Repudiamos La Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género siendo ésta manifiestamente discriminatoria, inconstitucional, ineficaz y, sobre todo, perjudicial a los intereses de de los menores para una solución pacífica y razonable de los conflictos intrafamiliares. Repudiamos, además, el mismo concepto de "Violencia de Género" ya que éste responde más a una ideología aberrante del feminismo extremista que se ha instaurado en la España de hoy que no a una realidad de la actual sociedad española.3.- Persecución jurídico-legal de todo progenitor y/o autoridad judicial y/o administrativa que impide y/o obstaculiza una relación paterno-filial fluida y continua tal como lo establecen todas las Convenciones Internacionales sobre los Derechos de la Infancia.4.- Derecho del Menor a una educación y formación alternativas a los parámetros impuestos institucionalmente.Espacio en blanco5.- Una nueva alarma social por el continuo deterioro de los Derechos más fundamentales y sagrados de cualquier niño/a: tener un padre y una madre por igual; disfrutar de una infancia sana y feliz; vivir en un medio ambiente intacto; no estar sistemáticamente sometidos la presión consumista y materialista de la actual sociedad occidental; no ser explotados o instrumentalizados en beneficio de los adultos.Pues bien, para todas aquellas asociaciones y demás entidades, y a las personas en general que quieran adherirse a este nuevo proyecto de Plataforma de Accionismo Reivindicativo Internacional, les rogamos de acudir el 24 de mayo del 2008 a las 16 horas a Valencia con una maleta llena de propuestas...(Hasta la fecha, han confirmado su participación más de 30 asociaciones o personas no asociadas de toda España. Asimismo, la mayor asociación italiana, PAPA SEPARATI ONLUS NAZIONALE, ya se ha adherido a La Plataforma Europea).


Richard Monteghepardi.
Tel. 62 804 11 25Francisco Fernández Cabanillas.
Tel. 60 638 93 57Carlos Juárez. Tel. 64 645 52 46

martes, 13 de mayo de 2008

LAS MUJERES JUSTAS Y LOS HOMBRES HONESTOS

LAS MUJERES JUSTAS Y LOS HOMBRES HONESTOS
domingo 11 de mayo de 2008
plafecom.blogspot.com/2008/05/cartas-al-director-publicadas.html07/05/2008
Hoy en día, una mujer puede concebir y parir sin unirse sentimentalmente a ningún hombre. Nadie la señalará ya con el dedo.No obstante, si decide formar una familia biparental, debe saber que el padre de los menores tiene respecto a ellos exactamente los mismos derechos y obligaciones que ella.Por eso, ambos progenitores deben repartirse las tareas domésticas y todas aquellas relativas al cuidado y crianza del hijo común.
Parece obvio. Sin embargo, deja de serlo cuando el vínculo sentimental se rompe.De repente, muchas mujeres:1.-se autoerigen en las únicas que pueden realizar las tareas que compartían con su pareja,2.-exigen la guarda y custodia exclusiva de sus hijos,3.-se oponen a la custodia compartida con virulencia, y4.-acusan en falso a su esposo (ante un Juez y ante quien quiera oírlas) a fin de que éste apenas se relacione con los hijos comunes.
A esas mujeres quiero hacerles la siguiente reflexión:Pensad que habéis tenido un bebé, lo habéis amado, alimentado, y visto crecer, y que, de repente, os lo quitan para siempre y sólo os lo dejan ver unas cuantas veces a la semana. ¿No es desgarrador? Eso es lo que estáis haciendo vosotras con vuestros ex maridos.
Queridas congéneres: ya que la Justicia os lo pone fácil, excluid a los padres de la educación de sus hijos, dejadles en la más triste de las miserias: la miseria emocional, y estaréis contribuyendo a una nueva (pero no menos sádica) injusticia social, y a que, en el futuro, siga sin ser posible la igualdad entre géneros.
Creo que las mujeres justas debemos dar la mano a los hombres honestos y ayudarles en su actual lucha por la igualdad.Ser capaces de ello es homenajear a las mujeres que fueron (y/o son) sometidas a los hombres.Es ser dignas herederas de lo que nuestras madres y abuelas consiguieron, cogerles el relevo.Es enseñar a nuestras hijas que son iguales a cualquier hombre.
Si no somos capaces de eso, no creemos en la igualdad: no nos distinguimos de los hombres que nos discriminan y nuestra identidad femenina es la gran mentira de esta era. ¡No lo consintamos! Mujeres, os reto a defender la igualdad: el padre y la madre tienen el mismo derecho/obligación a criar y educar a sus hijos. Y esos hijos, también tienen derecho a ello.
Compartiendo la custodia con los hombres, nosotras podremos desarrollarnos en todos los ámbitos (no sólo como "amas de cría"), en igualdad de condiciones que ellos.¿Acaso no es eso lo que defendemos? Yo, sí.Seamos justas y la Historia nos tratará con justicia. Nuestro complejo de España rancia y reprimida actúa sin piedad sobre la ciudadanía y sobre los poderes públicos, sobre las leyes y su aplicación, e incluso, sobre la "creación" de ministerios.
Ahora, la moda es ser "progre" y feminista radical. Lo que ya está pasado de moda es la verdadera igualdad entre géneros: la mujer, vapuleada durante siglos, ejerce su venganza social, haciendo valer su supremacía.
Pero, hay límites ¿o no? Algunas mujeres han visto en el dolor de otras (maltratadas, asesinadas, y un amargo etcétera) su oportunidad de utilizarlo de bandera, expropiándolo sin Junta de Compensación y atrincherándose en ideas paradójicamente "carcas" (disfrazadas de "progres") dado que, cuando esas mujeres se divorcian, no quieren ser iguales a los hombres: ellas son las únicas que pueden ostentar la guarda y custodia de sus hijos, al grito de "nosotras ´lo´ parimos, nosotras nos ´lo´ quedamos".
Y ¿quién grita por los niños?Yo soy mujer y hoy quiero gritar. Quiero que los derechos de los niños estén por encima de los de los adultos; que nadie se crea propietario de sus vidas.Porque es justo que esos angelitos estén con su papá, entre semana, más de seis horas.Y que esos "papás" valientes que -aun siendo víctimas de la difamación falaz- luchan por la custodia compartida, a pesar de la ley, vean crecer a sus hijos en igualdad.
Son auténticos padres-coraje que aman a sus hijos (en vez de amarse a sí mismos a través de ellos). ¿Por qué tras el divorcio ya no pueden ser "iguales"? (...)
Yolanda Marroig Pons.Palma

lunes, 5 de mayo de 2008

FEMINISMO Y CUSTODIA COMPARDIDA


Ha llegado el momento de renovar el debate sobre la custodia compartida, lastrado en inercias y estereotipos engañosos.

Flaco favor se nos hace si seguimos concibiendo la crianza como un territorio preferentemente femenino por naturaleza.

Àssun Pérez Aicart, coordinadora de la Plataforma Feminista por la Custodia Compartida y María Sanahuja, ex juez decana de Barcelona, reflexionan sobre el tema en un artículo publicado en el Mundo (edición Catalunya)

La Ley de Divorcio de 2005 deja en manos de una parte la decisión de permitir a la otra participar en igualdad de condiciones en la crianza de los hijos comunes. Esto significa que hay una parte a la que el sistema reconoce el derecho de ser a la vez Juez y parte. Lógicamente este derecho de veto es tal porque la parte a la que le interesa que el Juez deniegue la custodia compartida suele ser la que se sabe "ganadora" de antemano, la que sabe que obtendrá la custodia en exclusiva por una razón de "género".

En este punto es donde aparece, en relación con la custodia compartida, la cuestión feminista de una manera totalmente desenfocada. Parece claro que durante la tramitación de la Ley de Divorcio de 2005 ciertos grupos de Presión, arrogándose la supuesta y exclusiva representación del sujeto colectivo "mujer", intervinieron en el debate con el claro propósito de impedir que las Cortes aprobaran una norma generosa con la custodia compartida (tal y como sí se había hecho en otros países de nuestro entorno). El resultado fue el que tenemos: una norma con muchos errores, tanto desde el punto de vista jurídico y del Derecho, como desde el punto de vista sociológico y político.

Sin embargo, ha habido voces que, desde "otro" feminismo, han expresado en tiempos recientes profundas discrepancias con los rígidos planteamientos de dichos grupos de presión oficiosamente feministas. En lo que se refiere a la custodia compartida nos parece que ha llegado el momento de renovar un debate demasiado lastrado por inercias y estereotipos tan poco racionales como engañosos. Este es nuestro propósito, enfocar el tema de la custodia compartida, y su defensa, desde una óptica feminista.

Lo que el modelo de la custodia compartida (o coparentalidad) propugna coincide con la vieja aspiración feminista: la participación igualitaria y equilibrada de ambos progenitores en la crianza de los hijos; esto es, la corresponsabilización de hombres y mujeres en la educación integral y en los cuidados primarios de los menores, algo que el modelo patriarcal precisamente establecía como un rol específicamente femenino y que, por tanto, quedaba vedado a los varones. Esto quiere decir que la filosofía de la custodia compartida es complementaria de lo que el feminismo auténtico pretendía: la liberación de la mujer de su destino supuestamente insoslayable, la maternidad, entendida como necesidad y diferencia natural en la que se cumpliría la única razón de ser y el sentido de la vida de toda mujer.

Creemos firmemente que las feministas tenemos en este momento una gran responsabilidad en la transmisión del espíritu liberador del feminismo. A menudo se difunde en el entorno mediático la idea falaz de que el feminismo lucha (o debe luchar) a favor de los intereses de las mujeres. Creemos que esto no es así. Si el feminismo como movimiento teórico ha revisado las categorías del género (qué es "hombre" y qué es "mujer") y ha puesto el acento en su carácter cultural (y construido) para desmontarlas, no podemos reducir las expectativas de dicho movimiento a la sola obtención del poder por parte de las mujeres. La liberación de la mujer pasa necesariamente por la liberación masculina, una no es posible sin la otra. Las normas de género, los roles cuya transformación hay que fomentar, afectan tanto a mujeres como a varones, y muchos de ellos los sufren, de un modo u otro, como limitaciones arbitrarias al desarrollo de su propia libertad y el crecimiento y sostén de su propia dignidad personal.

En lo que toca a la custodia compartida, es inaceptable, desde esta óptica feminista, hacer depender su aplicación como regla, tal y como ocurre en la práctica en la actualidad, de la sola decisión o autorización de la mujer. Flaco favor se nos hace si seguimos concibiendo la crianza como un territorio preferentemente femenino por naturaleza. Si no facilitamos desde las instituciones la incorporación del varón a las funciones tradicionalmente femeninas ¿qué política de género estamos haciendo? ¿Qué tipo de transformación social es la que estamos promoviendo? Las reglas de juego actuales no están resolviendo los problemas ni están dando respuesta a las aspiraciones vitales de muchos ciudadanos, no sólo varones, también muchas mujeres, que se ven así arrastradas por la espiral de roles prescrito por la tradición y paradójicamente retroalimentado por las instituciones. Por no mencionar el enorme sufrimiento que la mala resolución institucional de los conflictos familiares está generando a los menores. A nuestro entender se hace necesario una regla fuerte favorable a la custodia compartida, una nueva norma que garantice el derecho de los menores a las relaciones familiares estables e igualitarias, y también que garantice la libertad de las personas, sean mujeres u hombres, para desarrollar plenamente proyectos irrenunciables, entre ellos la filiación y la crianza, derecho-deber al que ningún padre ni madre tiene porqué renunciar, ni del que tampoco nadie, sin causa objetiva, razonable y demostrada, tiene porqué ser excluido.

EL PULSO POR LA CUSTODIA COMPARTIDA


M.ª Dolores Azaustre Garrido
Abogada de Familia y Letrada rotal
Zarraluqui – Abogados de Familia en Córdoba
Desde que se aprobó la nueva ley del divorcio (julio de 2005), señalan las estadísticas que, hasta el primer trimestre de 2.007, se produjeron en España más de 270.000 rupturas, en las que se han visto afectados más de 450.000 niños.
El divorcio es algo tan extendido en nuestros días que es urgente la divulgación de pautas conciliadoras que contribuyan a erradicar las guerras intrafamiliares que actúan como abono de una sociedad enfermiza en la que habrán de vivir nuestros pequeños.
Cada ser humano actúa de manera diferente ante las encrucijadas de la vida. Las decisiones vitales suelen estar influenciadas por nuestra cultura, la educación recibida, el propio temperamento y otras muchas circunstancias que, acompañadas de la templanza y el raciocinio, la mayor parte de las veces nos llevan a la toma de decisiones, adoptadas al menos con la esperanza de que actuamos en el camino acertado.
Sin embargo, hay veces en que la pasión ciega la razón. Y eso es fácilmente constatable ante una de las decisiones más relevantes de cualquier persona, como es el divorcio. Frente al anhelo de poner fin a una desgastada relación conyugal, asalta el miedo ante la incertidumbre de las consecuencias del cambio.
Hace años era casi impensable que la custodia de los hijos se otorgara al padre. Entonces estaban bien diferenciados los miedos de los hombres y mujeres ante el divorcio; éstas se preguntaban: ¿llegaré a fin de mes?, ¿podrán mis hijos estudiar una carrera?, ¿se seguirá pagando la hipoteca?, ¿y qué hago si se da de baja en el trabajo? ...y los hombres perdían el sueño ante interrogantes como ¿dónde viviré ahora?, ¿tendré suficiente para vivir?, ¿podré ver a mis hijos?, etc...
Sin embargo, los tiempos han cambiado y la ley también, y ahora todos esos miedos son comunes, y ya no son propios de hombres ni de mujeres. Tras la nueva ley está abierta la posibilidad de ambos progenitores de solicitar la custodia de los hijos, no siendo automática la concesión de la custodia a la madre, que llevaba aparejada la atribución del uso de la vivienda familiar y la obligación del progenitor no custodio de abonar una pensión para los hijos.
Ahora, ante un divorcio, hombre y mujer temen porque no les sea arrebatada la custodia de los hijos. Y al margen del cariño y verdadera voluntad de querer tener consigo a los hijos, hemos de ser realistas y no podemos obviar que subyace también un amplio abanico de intereses económicos (vivienda y pensiones) que hace que las pasiones se tornen desenfrenadas. Comienza así el denominado pulso por la custodia compartida.
Y uno de los efectos de la nueva regulación legal ha sido abrir un nuevo frente de batalla en los juzgados de familia, en el que, a modo de pulso devastador e hiriente, los progenitores emplean todas sus fuerzas por conseguir a los hijos, iniciándose una verdadera lucha de pasiones y sentimientos en la que con ímpetu se intenta desprestigiar al otro progenitor para ensalzar las virtudes propias.
Y aunque desde el punto de vista humano la lucha es entendible, su utilización es un gran error, pues uno de los requisitos que exige la ley para la custodia compartida es que exista buena relación entre los progenitores y que compartan similares pautas educativas. Precisamente por la falta de este requisito, han sido muchas las sentencias que han denegado la custodia compartida.
Tras la entrada en vigor de la nueva ley del divorcio, parecieron verse pronto frustradas las expectativas de que fuese real la posibilidad de custodia compartida, pues sólo con la oposición de uno de los progenitores, los tribunales entendían que al no existir consenso en esta medida eran muy escasas las posibilidades de éxito en la práctica de una custodia compartida. Ello suponía dejar al arbitrio de uno de los cónyuges la decisión, y estamos presenciando un cambio importante en la jurisprudencia, y así, son cada vez más las sentencias que, pese a la oposición de uno de los progenitores, otorgan la custodia compartida: Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, de 31 de octubre de 2006, en la que a pesar de la oposición materna se demostró la capacidad de ambos progenitores para asumir la custodia, que habían venido realizando de manera conjunta mientras el grupo familiar estuvo unido. Y en igual sentido, una Sentencia de la Audiencia Provincial de Córdoba, pese a la oposición materna, también otorga la custodia compartida, al valorar que existe madurez personal y capacidad de los padres para separar el plano de la relación de pareja de sus roles como padres.
La custodia compartida no es pues cuestión de pulsos ni de campañas de desprestigio hacia el otro progenitor. Las claves para su obtención residen en demostrar, desde la templanza y la razón, que la mejor opción para los hijos es que sigan siendo cuidados por ambos, siempre que sean igual de capaces y reúnan similares condiciones de idoneidad para desempeñar tan importante labor.